martes, 24 de junio de 2008

Eso me pasa por ir sola a las tabernas...

Yo que visito blogs de bordadoras estoy acostumbrada a ver memes normalitos, de los de poner cosas que te gustan, que te hacen soñar.....pero Tato, el de la taberna que visito a menudo, me ha encargado una tarea un poco más sofisticada, que yo he aceptado inmediatamente porque me encantan los retos. Aquí están las reglas y espero que mis nominados, que son Jose y Marga, sigan la historia.......


REGLAS1. Cada persona continuará la historia escribiendo DOS FRASES. Delante de ellas pondrá entre paréntesis su número de turno (el siguiente al último que vea). Es decir, se copia toda la historia, primero las reglas y luego las frases (con los números) de los demás, luego se pone el nuevo número de turno y luego las dos frases.
2. Después, se nomina a otras dos personas.
3. No se puede nominar a la persona que te nominó ni a una a la que nominaras en un turno anterior (si lo tuviste).
4. El blogger que escriba el turno 50 terminará la historia y la mandará al email leinad19xico@hotmail.com

LA HISTORIA
(1) Era impensable, no me lo podía creer, mi mente daba vueltas una y otra vez y no conseguía ser consciente de lo que había pasado, ya no había vuelta atrás, era todo tan confuso. Miré durante unos instantes el martillo ensangrentado, lo envolví en un paño que encontré en el primer cajón de la cómoda y lo escondí en el fondo del armario.
(2) A los tres minutos me encontraba en la calle, necesitaba airearme, pensar... En aquellos momentos mi mente aún no estaba preparada para ello... (3) El aire gélido de la mañana cortaba mi rostro como un cuchillo acerado, aún sentía en mi pecho el ritmo acelerado de mi corazón sobresaltado por los espeluznantes hechos que había, en fracciones de segundo, vivido... Aún no podía explicarme cómo demonios había llegado el martillo hasta mis manos y por qué reaccioné de la forma tan brutal como lo hice... (4) Sólo sé que había acabado todo, que era el fin de mi tortura y el comienzo de una vida mejor. Por primera vez, me sentí libre. (5) Había logrado lo que estaba deseando hace mucho tiempo. ¿O realmente yo no lo había deseado nunca? (6) Solamente las circunstancias me habían hecho llegar a aquel extremo en el que me encontraba. No, seguro que detrás de todo aquello había una fuerza misteriosa que me apoyaba.
(7) La pregunta era: ¿Por qué? Sacudí la cabeza. No me debía engañar por mas tiempo, no, yo ya sé mi verdad, pero al estar dormitando tantos segundos de mi vida me va a costar desperezarla. (8) Tal vez, la bruja de mi suegra no merecía brecha de tales dimensiones en su cráneo. Sin embargo, por una vez, creía haber hecho lo correcto. (9) Por otra parte, si yo no la hubiese atacado a ella quizás ahora sería yo la víctima. Porque a decir verdad la relación con mi suegra siempre había sido de amor-odio. (10) Pero ya había pasado todo y no era hora de pensar en "si hubiera sido de otra forma". Ahora tenía que explicarle a mi pequeña hija Andrea que ya no vería más a su malvada y querida abuelita. (11) Sentí un ruido lejano, parecían las agujas de un reloj y esto hizo que me sobresaltara. Estaba un poco aturdida, ¿se trataba sólo de un mal sueño?
(12) Me dirigí al último cajón donde creía haberlo guardado y toqué algo frío y húmedo. Algo extrañamente húmedo en un cajón. (13) Retiré la mano instantáneamente, me asusté, aquel objeto no me resultaba familiar, pero la duda me carcomía por dentro. La eterna lucha entre la curiosidad y la prudencia, pues yo, en el fondo, sabía que debería cerrar ese cajón para siempre y olvidarme de lo que había tocado, pero no fui capaz de resistirme y volví a introducir temblorosamente la mano. (14) Mientras cientos de instantes paseaban fugazmente por mi cabeza, pensé que lo tenía todo embrollado, estaba perdida. Me había metido en un montón de negocios insensatos en lugar de pensarlos despacio y con método.
(15) Las facturas de los gastos de mi propia casa y de mis aventuras en el juego se acumulaban hasta el infinito... Suspiré y me dispuse a esconder todos los rastros de mi acto. (16) He de limpiarlo todo antes de que lleguen mi marido y mi hijo. Arrastré el cadáver hacia la bañera de la planta de abajo. (17) Una sonrisa fugaz asomó en mi rostro cuando pensé que, a pesar de que tenía a mi suegra por una cabeza dura, su craneo se rompió con bastante facilidad. Supongo que casi cualquier cosa se rompería con facilidad con un martillo de acero tan pesado.
(18) La vieja bruja hacía un ruido peculiar al ser arrastrada por el suelo, ni siquiera notaba su peso muerto, a decir verdad, una vez muerta, mi suegra tenía el peso de un pajarillo. Era algo casi tierno, si no hubiera sido por la masa sanguinolenta que era una parte de su cráneo, su cara era la de una amable anciana que hace pasteles para sus nietos y se reúne para jugar al bridge con sus amigas los viernes por la tarde, cada una cometiendo la locura de beberse una copita de jerez.
(19) Mi suegra no jugaba al bridge, es más, tenía dudas de que hubiese jugado alguna vez a algo, que hubiese sido una niña alguna vez, inocente y sin tanto rencor por dentro. Siempre recordaría aquel gesto duro, severo y aquellos comentarios mordaces pero revestidos de azúcar; aquellas miradas condescendientes. (20) Su sonrisa... su sonrisa llevaba al mismísimo demonio dentro. Desde luego, mi marido nunca supo nada de mi angustia, de mi rabia al ver que su madre me despreciaba, que me consideraba una aprovechada que no valía ni para limpiarle los zapatos a su hijo.
(21) Aún recuerdo el día de mi boda, con mi madre, mis hermanas y mis primas revoloteando alrededor de mi cuarto y en el que habría de cambiarme. Mi suegra estuvo diligente con todas ellas, les sirvió deliciosos pastelillos entre sonrisas y comentarios cómplices. (22) Pero mi tocado no aparecía. Mi hermana iba a ser la encargada de peinarme y me había regalado un tocado muy bonito, nada extravagante, algo sencillo. (23) Recuerdo cómo mi suegra aplaudió la ocurrencia de no contratar una peluquera, recuerdo el "qué encantador". El tocado no apareció aquel día, suerte que compramos otro igual gracias a mi paranoia y cuando metí la mano en aquel cajón... lo encontré, intacto, un poco amarillento, pero con la etiqueta puesta aún. (24) Como una burla desde el más allá. Apretaba el tocado con mis manos ensangrentadas, me daban ganas de coger aquel martillo y destrozar cada uno de los huesos, y la carne... pero habría que limpiar más y suficiente trabajo en vida había dado aquella dichosa mujer.
(25) Gracias a Dios, mi marido era un tipo que se tragaba todas las series de policías del universo, solo necesitaba lejía para la sangre, su asquerosa y maldita sangre, tan espesa y pegajosa como ella lo fue en vida. Y sosa, mucha sosa, con sosa y agua su cuerpo se desharía en horas, lo que pasa es que era más difícil lo de la sosa, porque es imposible retener a mi familia de no entrar en el baño... (26) Lo de eliminar la sangre era sencillo, lo de eliminar su cuerpo era más complejo. Ni muerta me iba a dejar vivir.
(27) Pasada una hora parecía que no había ocurrido nada, todo rastro de sangre que pudiera haber dejado esa bruja me había encargado de hacerlo desaparecer, pero seguía sin saber qué hacer con su cuerpo. De repente recordé cuántas veces nos había hablado de aquella casita que había heredado en su pueblo y a la cual nunca quiso llevarnos pues "estaba muy lejos". (28) Yo sabía perfectamente que era una vil excusa pero Carlos nunca admitió que tuviera razón, y si su madre decía que era una paliza llegar allí, por más que estuviera solo a poco menos de hora y media de la ciudad, ni siquiera insinuaba que él creía lo mismo que yo. Sin más dilación me puse en movimiento, y al cabo de un rato me encontraba al volante de nuestro coche camino del pueblo y su casa, con ella envuelta en bolsas de plástico en el maletero, una pala y a su lado la sosa que me ayudaría a sacarla de nuestras vidas para siempre.
(29) Mas, ¡qué juguetón el destino!, me tenía reservada una sorpresa. No bien hube enfilado la carretera que me sacaría de este embrollo, acaso tan excitada por los sucesos recientes que no presté atención al pie derecho, unas sirenas llegaron a mis oídos, la luz roja y azul en mi retrovisor, la voz que me da el alto: la policía. (30)A través del retrovisor, observaba con angustia el paso firme del agente que se acercaba al coche con una mano puesta en su cinturón, junto al arma. Me pidió que saliera del vehículo y en ese momento me sentí como el personaje de Javier Bardem en No es país para viejos: tenía muchas ganas de hacer desaparecer al policía.
(31) Pero me reprimí. Salí del coche con la ansiedad mordisqueando sañuda los pliegues de mi estómago. Alcé la vista, le miré a la cara y contuve el vómito. No podía ser él. Era imposible. (32) Me soníó al instante. En su gesto no había incicios de sospecha, sólo había sorpresa y alegría por verme después de tantos años.

8 comentarios:

Margarita dijo...

Hola Pilli. Muy original el asunto
Como soy bienmandá, ya lo he hecho. Está en mi blog "La Vida Ilusoria". Dile a Jose que va tras de mí y deberá partir de ahí (¿o no lo entendí bien?)

jesús que bodito!
Jesús que coña!!

Er Tato dijo...

Bravo, Pilar. Sería conveniente que incluyeras los enlaces de Jose y Marga, porque así, por los nombres, como que no... ;-)

Aunque el de Marga ya está claro cuál es. Y no, no lo has entendido bien, Marga (disculpa la confianza). Tanto Jose como tú teneís que escribir el tramo 33.

Besos

P.D.: Creía que estabas en mi lista de enlaces a blog, pero no, así que te acabo de añadir. Un poco de color a la lista no le vendrá mal.
;-)

charo dijo...

Lo ves Pilli, te tengo dicho que te dejes de tantas labores y tanta familia y vayas más a los bares y las tabernas!!!
A ver si me dices dónde está la taberna esta der Tato, que me parece a mi que hay buen ambiente.........
Pilli, eres la OSTIA (con h o sin h??? ya sabéis que soy de ciencias!!)

JLM dijo...

Acabaremos enviándonos premios los unos a los otros, (otro revulsivo para los blogs) lo cual requiere de ciertas acciones, todo ello para mantener el asunto de los blogs funcionando. Eso es un virus, la mejor forma de curarse es abandonar el asunto de los blogs, cada vez te enredas más y llegan a a absorber completamente tu tiempo libre... mantengamos la calma...

¿¿¿¿Y qué hace el destinatario de las verisones finales de las historias con los decenas de miles de versiones que debe recibir????

SOLO PARA LOS DE CIENCIAS:
¿Habéis hecho el cálculo? cada vez la historia se bifurca en dos:
1x2x2x2x2x2x ... x2=2^49 es decir:
562.949.953.421.312
eso son casi 563 billones de versiones diferentes...
Esto es imposible, ¿véis como es un virus? no hay personas bastantes en el mundo para llegar a completar todas las versiones posibles...

Besos,
Jose.

pilar dijo...

Premios no, por favor....o grito.
Por cierto, charito, tus fotos me encantan, del rosario al culo....que nadie diga que estos blogs nuestros no tienen vida. Jose, has hecho lo mismo que el Tato, calcular los números.....relájate y goza..
Besitos a todos

agujita - Esperanza dijo...

¡¡muy creativa¡¡¡ no me suelen gustar estas cadenas pero reconozco que esta se sale de lo normal

JLM dijo...

Pilli, te he vuelto a designar para que continues la historia, también a Er Tato; en este enlace puedes ver cómo va la cosa. Anda, envíale el asunto a una de tus amigas en el punto de cruz, que la familia está machacada con el asunto...

Por cierto, me dí cuenta que el Tato tambén había hecho los números, viendo cómo había ido evolucionando la historia hacia atras, y otras posibles ramificaciones, por cierto sin exito... Er Tato también es ingeniero y eso hace que se preocupe uno de estas cosas, tan pragmáticas. Los de letras no podéis entenderlo, como los de ciencias no entendemos otras cosas...

Besos,
Jose.

Er Tato dijo...

¡Eh! Eso es trampa, Jose. ;-)

No se trata de machacar a la familia, pero tampoco a mí, que nos acabamos de conocer...

Además, ya habrás leído por ahí que no soy muy amigo de estas historias y lo he hecho por no ser descortés con Soboro.

Anda, venga, busca a otro bloguero por ahí. Aquí mismo, Pilar tiene unos cuantos. Y si no, tampoco pasa nada porque se trunque aquí esta rama. ¡Si va a haber versiones de sobra!

Saludos